san antonio
vivimos en un pequeño acuario. de cristales altísimos. aislantes, térmicos, a prueba de balas. de esos a través de los cuales nos mareamos si pegamos la nariz e intentamos mirar al exterior.
nos salen muchas burbujas por la boca y por la nariz y se nos pegan a las pestañas, se nos llena la piel si no la frotamos.
somos muy interesantes. dejaré de darme cuenta, y justo después tú. a cada rato, en cada vuelta a la piscina.
son sólo dos segundos de memoria.
bueno, me niego. por eso me desperté gritando.
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