#101 en vaso

la entrada de la puerta de alcalá está mediovacía, para la hora que es. todo el mundo parece tan cansado como yo. pienso en la de tiempo que hace que no piso el retiro, teniéndolo siempre tan a mano. no me parece especialmente paseable. veo los caminos de tierra y me entran ganas de frotarme los ojos y estornudar, esas cosas.
paseando por la feria del libro con C. después de habernos cruzado por la calle y entre las casetas como estúpidos, me cuenta sobre los parques y los jardines y las fuentes y los estanques de madrí. los espacios recreados por el hombre donde mete la mano -pero bien metida- le apasionan, le parecen sitios mágicos plagados de cábalas en su estructura para hacernos sentir algo así como misterio. la magia. magia? yo le acabo hablando de mi incapacidad para muchas cosas. para los jardines también. de maga no tengo nada.
después en la inauguración, gente que se pone delante, guapa. yo que tapo la vista, hecha un asco. un rincón con gente fumando acinada como en una cuadra. las fotos, bah. salgo de allí corriendo sin querer mirar el bien sabido letrerito amarillo con cuatro letras negras. me enciendo un cigarro. gracias a dios los demás están de acuerdo, no se puede alcanzar ni el más mísero trocito de jamón. los artistas se han apropiado de las bandejas.