miércoles de ceniza

mañana ha prometido llover toda la semana.
leo de vuelta a casa, zarandeada por el vaivén del vagón y las ganas de darme de hostias contra algo duro:
Y yo la, lo pierdo, doy mi vida
a cambio de vejeces y ambiciones ajenas
cada día más sucias, deseosas y frías
Irme y no lo haré, dejar que no lo crea.
realmente, me cruje la cabeza. los ojos bailotean perdidos por el libro que se me deshace entre las manos.
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